Has quedado para conocer a alguien. Vas a una entrevista de trabajo, tienes una primera visita con unos nuevos clientes. Preparas tu aspecto al detalle, cada parte del proceso importa, desde el pelo, pasando  por la ropa y terminando en los complementos o el cuidado de las uñas. Todo influye a la hora de que tengan una buena  primera impresión sobre ti. Luego, en la entrevista llega el momento de explicar tú misma tu currículo, dónde te has formado, dónde has trabajado y los que consideras tus puntos fuertes para dejar claro que eres la mejor candidata para el puesto que quieren. Eso es tu identidad, lo que tú quieres mostrar a los demás, lo que quieres que los otros vean cuando te conocen, quieres que sepan qué tipo de persona eres.

¿Qué es la identidad digital? Y ¿Qué es la reputación digital?

En internet, la identidad digital es la imagen que quieres que los demás tengan de ti. Tú eres la encargada de crearla, de darle forma y de presentarla en la red. Es tu marca digital y dependerá de lo que tú muestres, de lo que tú publiques en internet.

La reputación es la imagen que los demás tienen de ti. En un encuentro, entrevista o reunión con clientes, puede que tú vayas supe preparada habiendo cuidado al máximo hasta el último detalle, pero puede que uno de los entrevistadores vaya influenciado por algo que alguien le ha contado sobre ti. Si ese algo es bueno, irá predispuesto a que le gustes, a que le causes buena impresión, pero si le han contado algo o ha escuchado algo negativo, tendrá prejuicios a la hora de que tu presentación le parezca buena o mala, porque tu “reputación” te precede. Podrás cambiar la opinión que tiene de ti haciendo una buena presentación que barra toda idea preconcebida sobre ti, pero será mucho más difícil que si tu reputación es buena.

La reputación digital es lo que se dice en la red sobre ti y que tú no controlas. Se forma principalmente a través de los comentarios y opiniones que otros usuarios publican en internet sobre ti o tu marca. La identidad digital la creas tú, pero la reputación digital se forma paralelamente. Por eso hay que estar siempre pendiente de lo que se dice en internet de ti, de tu marca; porque aunque lleva mucho trabajo se puede cambiar una mala reputación digital.

La identidad la forman factores objetivos mientras que la reputación se construye con factores subjetivos. Lo ideal es que exista un equilibrio, una relación armónica entre la identidad y la imagen que tiene la marca en internet para que consiga consolidarse.

 

¿Cómo gestionar adecuadamente la identidad digital?

Toda actividad que cada uno genera la red forma una identidad. Se puede construir una identidad digital a través de varios recursos que ofrece internet:

  • Blog o Bitácoras: Son un “diario de a bordo”, una página web donde se publican y comparten artículos de una extensión media o corta sobre temas específicos y de actualidad. Puede ser un blog personal o corporativo. Puedes empezar a crear el tuyo con este curso de forma sencilla y con una presencia profesional. Si necesitas un buen hosting para albergar tu blog, aquí tienes las herramientas que necesitas. 
  • Microblogs: Permite enviar y publicar mensajes breves a través de sms, mensajería instantánea o aplicaciones creadas al efecto. Promueve la comunicación bidireccional y en tiempo real. Por ejemplo, Twitter, se considera un Microblog.
  • Portales de noticias y sitios webs, donde podemos seguir construyendo nuestra imagen desde los comentarios que dejamos con nuestra firma. De ahí la importancia de los comentarios y cómo hacerlo de forma correcta y que nos ayude a posicionarnos en Google como expertos y a nuestro blog. 
  • Redes Sociales, en las que mostramos quienes somos y nuestros gustos o aficiones.
  • Textos, fotografías, vídeos, que subimos a la red en diversas aplicaciones como Google Docs, Youtube, Flickr, etc. Todas estas imágenes quedan registradas y difícilmente se borran.
  • Correo electrónico: Hay proveedores de correo electrónico que adecúan la publicidad que nos aparece en pantalla a partir de nuestros mensajes de correo. Por ejemplo, si aparece la palabra “viaje”, la publicidad personalizada podrá ser mostrando anuncios de agencias de viaje. 

El conjunto de todas estas actividades forman parte de la  identidad digital de una persona.

Wood y Smith (2005) definen la identidad como “una construcción compleja, personal y social, consistente en parte en quien creemos ser, cómo queremos que los demás nos perciban y cómo de hecho nos perciben.” Todas las soluciones que nos ofrece internet para hacernos la vida más “fácil” como banca electrónica, visado digital, voto electrónico, firma electrónica, formularios telemáticos, certificado digital, recetas telemáticas, etc., se basan en el protocolo HTTPS (hypertext transfer protocol secure) que es un sistema cifrado para la transmisión de archivos que incluyen datos personales o financieros. También existe actualmente una buena política de protección de datos para un adecuado uso de ellos tanto en el mundo online como offline. Todo ello tiende a garantizar el propio uso de los datos personales y evitar su uso fraudulento por terceros, aunque desgraciadamente este problema se da demasiado habitualmente en el mundo digital.

 

Reputación digital: Herramientas.

La reputación digital es el reflejo del prestigio de una persona o de una marca en internet. Se necesita hacer un seguimento continuo online de tal manera que las acciones de terceros no impliquen un riesgo para la imagen de la marca personal o profesional. Hay que distinguir si las menciones que aparecen en la web son positivas o negativas y analizar especialmente las negativas ya que pueden generar importantes crisis y afectar gravemente a nuestros resultados. Se debe trabajar sobre la reputación positiva haciendo que nos vean como buenos profesionales y crear confianza entre nuestros usuarios y potenciales clientes; y sobre la reputación negativa consiguiendo que, en caso de que exista, sea imperceptible o superada por nuestra buena reputación.

Hay muchas herramientas para controlar y hacer un seguimiento de nuestra reputación en el mundo digital. Algunas de ellas son:

  • Me on the Web de Google: Google ha decidido crear un espacio específico para darnos más información que al teclear nuestro nombre en su cajetín. Nos puede enviar un aviso cada vez que alguien nos menciona en un blog o web. Incluso nos alerta cuando alguien publique datos personales.
  • Klout: uno de los recursos más populares y utilizados para medir nuestra reputación, por su gratuidad y fácil manejo. Analiza nuestra presencia en redes sociales como Twitter, Facebook, Google + o Linkedin, ofreciendo una puntuación del 1 al 100 según tu influencia.
  • Hootsuite: permite monitorizar fácilmente redes sociales como Facebook y Twitter y sus estadísticas ayudan a definir una estrategia más adecuada a tus fines. Si todavía no has aprendido a utilizarlo Carmen tiene un curso muy sencillo y muy práctico 100% desde el primer momento.
  • Socialmention: muestra todos los blogs, comentarios o sitios webs donde se está hablando de ti o se ha hablado en algún momento.

Utiliza alguna de estas herramientas y averigua qué se dice de ti a tus espaldas en el amplio mundo virtual, y si no te gusta lo que ves, arréglalo pues si esperas puede que sea demasiado tarde para recuperar aquellos clientes que han dejado de serlo o que no lo van a ser ya, gracias a algún comentario que no has parado a tiempo…

Cuéntanos si te sorprenden los resultados y no dudes en hacerme tu consulta en mi servicio ” de local a digital” cualquier duda que tengas sobre cómo puedes mejorar tu reputación y tu imagen digital.

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